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viernes, 19 de mayo de 2023

LA CALLE ES UN HOGAR

 Una mente en calma trae fuerza interior y confianza en uno mismo, por eso es muy importante para la buena salud (Dalai Lama)






viernes, 23 de septiembre de 2022


Cada loco con su tema
Contra gustos no hay disputas
Artefactos, bestias, hombres y mujeres
Cada uno es como es
Cada quién es cada cual
Y baja las escaleras como quiere

Joan Manuel Serrat




sábado, 22 de mayo de 2021

Bares que lugares para conversar.


La conversación se caldea
con granizados de amor;
y se alarga,
y trasnocha entre grados,
altos grados de palabras.
Y donde la sed
y el hambre de miradas
conviven insatisfechas:
escuchar,
traspasar un cristal,
y su iris se desempaña.

Arantza Álava.






viernes, 24 de enero de 2020

martes, 15 de mayo de 2018

EL LECTOR Y SU HORIZONTE

"Aquel invierno fue terrible. Nunca me he sentido más sola. Por fortuna había libros, libros, libros... Historias en las que refugiarse, historias por las que huir. Libros. El tacto de las hojas, el calor seco del papel, libros con sus lomos redondeados, de media pasta, en rústica, en tela, libros con nervios, con tejuelos, sin ellos, libros escritos hace cien años donde el calor de las manos ajenas ha dejado una historia hecha de tiempo..."
La Vida cuando era nuestra (Marian Izaguirre)




domingo, 18 de febrero de 2018

Ganga a pie de calle


Las cosas del Rastro no son cosas de anticuario, carecen de ese orgullo, de ese valor hipócrita, de esa categoría completamente convencional, civil y arbitraria. 

Ramón Gómez de la Serna.


martes, 23 de enero de 2018

Nos miran

"Cada domingo por la mañana, una horda de vendedores ambulantes, juerguistas, turistas, coleccionistas, pícaros y nostálgicos se reencuentra en la Ribera de Curtidores para vender (o revender), comprar o curiosear. “El Rastro es muchas cosas pero, sobre todo, es el lugar al que la gente va, aunque no lo sepa, a buscar su pasado, aunque crea que va a por algo concreto que necesita: la pelota que perdió de niño, su primer tebeo. Y es un encuentro muy grato, porque aunque no se lleve a casa nada, sabe que lo deja en las mejores manos, las del tiempo”

El Pais (VÍCTOR NÚÑEZ JAIME)



martes, 16 de enero de 2018

Esperando a Godot

¿Qué puedo hacer, me digo, para que el tiempo se les haga más corto? Les he dado huesos, les he hablado de una serie de cosas, les he explicado el crepúsculo, esto es evidente. Dejémoslo. Pero ¿Es suficiente? Es lo que me tortura. ¿Es suficiente?
Esperando a Godot ( Samuel Beckett)





jueves, 4 de mayo de 2017

Que arte



Hay atajos para la felicidad, y el baile es uno de ellos.

Vicki Baum.



viernes, 3 de febrero de 2017

Una caricatura por favor


Dedicada a mi amiga Isabel Soriano y a nuestro amigo común Jesus Chueca, recuperate pronto guapo, te echamos de menos.

LAS APARIENCIAS DEL PINTOR

Aquel pintor tan pobre y barbilampiño no sólo llevaba pintado un fino bigote sobre su labio superior; también sus calcetines, que higiénicamente cambiaba cada día de color, eran pintados. Y la mujer con la que dormía estaba pintada sobre la sábana.

Ángel Guache


sábado, 31 de diciembre de 2016

EL TIOVIVO DE LA VIDA.




Los excrementos y residuos que se amontonaban por las calles de Madrid en el verano de 1834 dieron lugar a un brote de cólera que se extendió por media España. Esteban Fernández, más conocido como Tío Esteban, era un madrileño que se ganaba la vida con un carrusel infantil con cuatro caballos de juguete en la calle Paseo de las Delicias. De pronto, el Tío Esteban cayó enfermo fruto de la epidemia y murió. Su fallecimiento causó mucho dolor a los vecinos del barrio, especialmente a los niños que se entretenían en su «atracción» día tras día.

Cuenta la leyenda que los familiares y amigos del Tío Esteban le colocaron en un ataúd abierto y le llevaron al cementerio en un cortejo fúnebre pasando por delante de su negocio. En el momento en el que se encontraban delante de su carrusel de «caballitos» se escuchó una voz procedente del interior del féretro. «¡Estoy vivo!, ¡estoy vivo!». Era Esteban Fernández que milagrosamente había «vuelto al mundo».

Una vez recuperado el Tío Esteban regresó a su trabajo. Su fama se propagó como la pólvora. Había incluso los que se desplazaban hasta el lugar simplemente para ver que realmente estaba vivo. «El tío vivo» se convirtió en una celebridad y aunque a Esteban en un principio no le gustaba la manera en la que se referían a él, al final lo aceptó y se quedó con el apodo.

Su atracción paso de llamarse «los caballitos» a «los caballitos del Tío Vivo» a, finalmente, «El Tío Vivo». Supuestamente es de esta historia de donde proviene la palabra «tiovivo», que tan extendida está ya por nuestro país.


jueves, 13 de octubre de 2016

"Desde la otra orilla"


 "Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano."

Walt Whitman


miércoles, 22 de junio de 2016

Bella



“- Nunca había sentido algo así por alguien. Quiero hacer algo por ella, ¿pero qué?
- Bueno, hay tantas cosas, flores, chocolates, promesas que no intentas cumplir.
- No, no, no. Tendrá que ser algo muy especial, algo que de veras le interese, un momento...”

La Bella y la Bestia


viernes, 20 de mayo de 2016

El tiempo que se aleja


“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”

“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”

“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,  de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.”

“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”

“A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?

“Hay que plantearse muy seriamente
A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO.
Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más
tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas
que más tiempo consumen en la vida de la gente.”
ELOGIO DE LA LENTITUD de Carl Honoré

(Ramón Pruneda, me ha comentado que podía ponerla en color, aquí la tienes Ramón, espero que te guste).