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viernes, 23 de septiembre de 2022


Cada loco con su tema
Contra gustos no hay disputas
Artefactos, bestias, hombres y mujeres
Cada uno es como es
Cada quién es cada cual
Y baja las escaleras como quiere

Joan Manuel Serrat




domingo, 4 de septiembre de 2022

Tiempo pausado


“El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio".
(Anónimo)



domingo, 31 de julio de 2022

El aire que respiro Velazquez



Esta luz de Sevilla... Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Antonio Machado  




lunes, 25 de abril de 2022

EL BOSQUE DE LA LUZ


   Las Setas han decidido no perder el tiempo esperando a que unos pies las pisen o a que unas manos las arranquen. Ya no quieren morir en cualquier estómago, tampoco quieren volcar su veneno y matar. Han decidido progresar. Avanzar. Y para ello han cambiado de lugar de residencia; han abandonado los sombríos y húmedos escondites bajo árboles frondosos para disfrutar de la luz y del cielo azul de la Plaza de la Encarnación de Sevilla. Y allí han descubierto que «Sevilla tiene un color especial, Sevilla sigue teniendo su duende, me sigue oliendo a azahar, me gusta estar con su gente». Ahora viven sin miedo a la claridad y son ellas las que protegen del sol a paseantes que las admiran. También aprenden de la inocencia de los niños que juegan bajo sus sombreros. Con el cambio han salido ganando.
Y vosotros, ¿qué pensáis de los cambios? ¿Creéis que son buenos? ¿O, por el contrario, sois de los que piensan que Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, y seguir, seguir en la misma sombra hasta morir de oscuridad?
         





viernes, 18 de febrero de 2022

“Palacio de invierno”


Mientras que la civilización ha ido mejorando nuestras casas, no ha mejorado igualmente los hombres que han de habitar en ellos. Ha creado palacios, pero no fue tan fácil para crear nobles y reyes.
Henry David Thoreau






domingo, 16 de enero de 2022

EL AZAR



Bajar o subir, poner o quitar, con o sin, en coche o en tren, estación del Arte o helarte en la calle. Hace días que nieva sin parar y no salgo de casa, pero hoy algo, una fuerza que no sé de dónde viene, me empuja a hacerlo. En ocasiones, sucede algo —una nevada, una tormenta, una palabra o un gesto— que nos impulsa a actuar de una determinada manera. En la calle, hago un gran esfuerzo para caminar sin caer. Un resbalón podría cambiar el curso del día y, quién sabe, tal vez de la vida. Me quedo unos segundos mirando a los limpiadores que se refugian del temporal bajo el quiosco de prensa y revistas, en cuyo lateral un cartel publicitario muestra a una joven con unas gafas de sol oversize que ocultan su rostro. Frente a mí, una mujer esconde el suyo tras una cámara fotográfica. El azar ―el caprichoso azar― hace que la dispare y que mi rostro, también medio oculto bajo una mascarilla, quede inmortalizado para los restos. Y sé que todo, absolutamente todo lo que venga después de esta foto, que la cuelgue en las redes, o que gane un concurso fotográfico, o que esta desconocida y yo nos enamoremos solo con mirarnos a los ojos y que de ahora en adelante ya seamos siempre el uno para el otro, es porque Filomena está donde no tenía que haber estado, y porque yo paso por aquí, sin haber querido pasar.









jueves, 30 de diciembre de 2021

LA ROSA DE LA NIEVE


Nieva. Los jardines, las flores, las aceras, las calles se cubren de un manto que va ganando altura. Eso es lo que quiero que pase en el día a día, que mi vida gane altura. Ganar, avanzar, mejorar. Pero, ¿qué es mejorar? ¿Acumular cosas materiales? ¿Desprenderse de ellas? ¿Seguir caminando por la misma calle? ¿Cambiar de calle? Nieva. Los copos sepultan el pasado, insatisfacciones, pensamientos no deseados, comportamientos egoístas con el prójimo en los que no quisiera reconocerme. Y precisamente son esos copos los que me muestran una página en blanco sobre la que escribir una nueva historia, una nueva vida en la que me gustaría ser más amable, honrada y generosa, y que, sin embargo, no sé cómo empezar. Nieva. Tengo que intentar encontrar, tal vez entre la basura, la rosa de la nieve. Acariciar la suavidad de sus pétalos, oler la dulzura de su aroma; compartir con todos los seres humanos las sensaciones positivas que me transmite su pureza. La busco y la encuentro. Para vosotros, hoy y siempre, la rosa de la nieve. Feliz año 2.022.

 Texto: Arantza Álava

Estos tiempos de encierro nos enseñaron a valorar cada día,
iniciemos el 2022 con la ilusión renovada. ¡Feliz año nuevo!.




viernes, 10 de diciembre de 2021

“Nunca está de más ser coqueto”


Tu oficio es cotidiano y decisivo: mientras alumbre el sol, serás ardiente; mientras dure la vida, estarás vivo.

Antonio Gala




domingo, 28 de noviembre de 2021

RETORNO AL HOGAR.

Hay gente a la que no le gusta el gas y prefieren echar unas horas en el monte, haciendo haces de leña seca y bien seleccionada. Toño es alguien que pertenece a esa gente, le aburren demasiadas horas en casa, necesita como las plantas la luz del sol y la lluvia, y a no ser que caigan mares desde el cielo, no hay quien le quite su larga mañana en el monte, trabaja con su propio afán, sin nadie que le mande, siente el frío, el calor, el viento o la suave brisa. Se siente vivo, vivo y libre, sonríe para sí. Cuando baja del monte sobre su jumento y ve su pueblo, se sigue emocionando, sabe que vuelve al calor del hogar, la compañía de su María, el calor del fuego y una comida caliente. Otro día cae en el calendario, pero sólo es un número, piensa Toño.

Texto: Pedro Maximiano Cascos
(Vuelvo a repetir entrada, pero no me da mucho tiempo de hacer fotos ahora, y siento no poder entrar mucho en vuestros blog, intentare volver a retomar el blog.)











domingo, 26 de septiembre de 2021

Los espejos



Los espejos se emplean para verse la cara, pero el arte para verse el alma.
Bernard Shaw

(Vuelvo a recuperar alguna entrada antigua, tengo que ponerme a revelar fotos y salir mas con la cámara). Feliz semana







miércoles, 8 de septiembre de 2021

Anoche soñé...


FELIZ DÍA DE EXTREMADURA.

La última noche había soñado que salía de casa, sin que nadie lo viera. Era noche de verano, con un calor plomizo, y sin darse cuenta caminaba cerca de la aguas del Guadiana. Alzó la mirada y allí estaba, arriba del cerro, el castillo que parecía nuevo como si lo hubiesen reparado. Ahora caminaba por el puente romano, todo el pueblo de Medellín estaba en silencio y el calor de la noche se mantenía con firmeza. En el castillo se parecía oír un murmullo, similar al agua del río Guadiana en la quietud de la noche. Alguien estaba detrás de él y no se había dado cuenta, se giró y vio a una persona, no sabría decir si hombre o mujer. No tuvo miedo. Esta persona tomó su mano y sin saber por donde, apareció en un pasillo donde fue recibido por familiares y amigos a los que hacía años no veía.
-¿Me están esperando?
En ese momento despertó y salió a la calle a pasear por el puente romano, lo cruzó rápido sin mirar al castillo y nadie en su camino.


Texto: Pedro Maximiliano Cascos