Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.
Gustavo Adolfo Bécquer
La calle asciende despacio, como si también ella respirara. La piedra húmeda conserva el eco de pasos antiguos, y los balcones —abiertos al cielo claro de Extremadura— vigilan el ir y venir de la mañana. En Trujillo, el tiempo no se detiene: simplemente aprende a caminar más lento.