Valle de Calabazas-Los Ibores (Cáceres)
La tarde iba cayendo, parecía tener prisa por presentarnos a la noche, el duendecillo corría y jadeaba, una inmensa alegría llenaba su pequeño cuerpo, tenía cita en el bosque, en la calma de la noche con las almas perdidas que vagaban entre los montes, él sabía de senderos, los había pateado todos donde muchos nunca llegaran.
Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto: Ana Manotas Cascos
CASTAÑO DE POSTUELO
La tarde iba cayendo, parecía tener prisa por presentarnos a la noche, el duendecillo corría y jadeaba, una inmensa alegría llenaba su pequeño cuerpo, tenía cita en el bosque, en la calma de la noche con las almas perdidas que vagaban entre los montes, él sabía de senderos, los había pateado todos donde muchos nunca llegaran.
Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto: Ana Manotas Cascos


