Comarca de la Serena (Badajoz)
Sobre las tierras esteparias y páramos de La Serena, de vez en cuando la dehesa la abraza, como si fuese una amante furtiva, que no se atreve del todo a entrar de lleno en una tierra tan árida y difícil de predecir, con sus súbitos cambios de humor, al calor plomizo del hueco día, puede sucederle viento y nubes, una tormenta de verano malhumorada y con ganas de demostrar su capacidad a quienes miran el cielo. Los caminos de la Serena, pacientes aguardan al caminante que con sus pasos les hagan sentirse vivos, las encimas, erguidas y robustas saludan al viento cuando este se presenta y como silenciosas vigías parecen que desde su quietud salvaguardaran la paz silenciosa de estos campos, a menudo olvidados. Un silencio que dueño y señor, sólo se deja interrumpir por la tareas del labrador y el pastor, que con sus arados, el balido de las ovejas o el sonido de sus campanillas dejan sentir la vida por estas tierras, mientras sus encinas persisten, libres mientras la mano de quien sea no diga lo contrario. ¿Sabrían escuchar los orishas a los espíritus que habitan en estos árboles? probablemente sí, pero si no sabemos escuchar nunca nos enteraremos de que han hablado y todo lo que nos quieren contar.
Texto: Pedro Maximiano Cascos



