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jueves, 16 de noviembre de 2017

SERIE DE PAISAJES MARINOS

Hay un espectáculo más grande que el del mar, y es el del cielo; hay un espectáculo más grande que el del cielo, y es lo interior del alma”. 

Victor Hugo.

Puerto de Santa María

Laredo


martes, 31 de octubre de 2017

PAISAJES MARINOS

Para mí fue siempre el mar un confidente, un amigo que absorbe todo lo que le cuentan sin revelar jamás el secreto confiado y que da el mejor de los consejos: un ruido cuyo significado cada uno interpreta como puede.
(Che Guevara)




miércoles, 25 de octubre de 2017

Paisajes marinos


El Mar

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.


¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?

Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas

tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.


Jorge Luis Borges


jueves, 16 de abril de 2015

Las Manos

La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.
Miguel Hernandez (Las manos)



viernes, 4 de abril de 2014

Los Titiriteros


¡Titiritero, allez hop!
de feria en feria.
Siempre risueño,
canta sus sueños
y sus miserias.

Vacía su alforja
de sueños que forja
en su andar tan largo.
Nos baja una estrella
que borra la huella
de un recuerdo amargo.

Joan Manuel Serrat - El titiritero

miércoles, 5 de febrero de 2014

Manos





¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden
al agua y la deshonran, enrojecen y estragan?
Nadie lavará manos que en el puñal se encienden
y en el amor se apagan.

Las laboriosas manos de los trabajadores
caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas.
Y las verán cortadas tantos explotadores
en sus mismas rodillas.

Miguel Hernández (Las manos)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

DIOSES DE ANTAÑO

Me vais a perdonar que no entre mucho en vuestros blog, pero estoy haciendo un curso de Photoshop de 5 horas diaria, y claro con el trabajo y el curso no me deja tiempo. Pronto volveré a visitar vuestros blog. Un fuerte abrazo a todos.


¿Quiénes somos?, ¿a dónde vamos?, ¿de dónde venimos?. Eternas preguntas que vienen de lejos y cuyas respuestas va para un largo rato. Son preguntas que vamos heredando, como un enigma que no sabemos que generación resolverá. La religión ha intentado dar una respuesta a esas preguntas, antes de la llegada del cristianismo, los dioses paganos representaban todos esos deseos y anhelos, tales como la fuerza, la fertilidad, el valor ....o una rebosante primavera que alegrará la vida de quienes poblaban la tierra y diese esperanzas de una vida mejor. ¿Se imaginan en tiempos de muy antaño, ante una inmensa tormenta, cuando el cielo parece que se va a caer sobre sus cabezas?, cuando no se conocía la escritura, y la humanidad erraba de un lado a otro, buscando comprender cuanto la rodeaba. ¿Y quiénes nos asegura, pese a nuestra acomodada vida, nos seguimos errando?, ¿habrá dioses que bajen de sus alturas a dar respuestas a nuestras preguntas?.

Texo: Pedro Maximiano Cascos
Foto: Ana Manotas Cascos




martes, 1 de mayo de 2012

Mi mejor sonrisa

 
       Yo, hasta hace poco era un hombre muy infeliz. Muy infeliz. Salía a la calle y nadie me decía nada, ni me miraban. Las chicas no me dejaban tocarlas. Siempre estaba triste, casi llorando. A nadie le importaba.
Un día fui a comprar bacalao a la tienda del señor Ramón. Me hizo gracia ver que en la oreja, en vez de lapicero, llevaba una zanahoria redondita y muy colorada. Me puse a sonreír. El señor Ramón me vio y sonriendo me dijo: ¿qué pasa, chavalote, qué te pongo...? ¡¡Coooño!! Ya había encontrado la fórmula, la herramienta, para que la gente se fijara en mí.
Así que ahora antes de salir a la calle me pinto mi mejor sonrisa y cuando la gente me ve, me dice: "hola, qué tal, qué pasa..." y yo, con mi sonrisa mejor, les contesto y hasta una vez le dije guapa a una señora. Ahora soy feliz. Todos se fijan en mí. Lo único que me falta es que las chicas se dejen tocar.

Foto:  Ana Manotas Cascos

viernes, 24 de febrero de 2012

LA LINEA DEL MAR




El mar nunca ha sido amigable para el hombre. Siempre ha sido cómplice de la inquietud humana.

Joseph Conrad





miércoles, 8 de febrero de 2012

Buscando a la musa

        Nada ansía más un artista que una musa, deidad idealizada que enciende todas las luces, luces que aunque están dentro del artista, este desconoce donde está la tecla que las haga funcionar, el artista no manda en su corazón que resulta ingobernable. Un verso, unas pinceladas bien resueltas, unas notas que agraden al oído, si bien quien lleva el arte y lo ha aprendido debería saber domarlo, no es así y se depende del caprichoso albedrío de las musas, que reales o no tanto han dado que hablar. Suele tomar forma de mujer, de fina enlvoltura y talle que encandile al creador y llevarlo a tal punto de pasión que este pueda entrar en un estado febril de creación, como en un tonto enamoramiento de una primera juventud, aislarse del resto del mundo, hacerte el tuyo propio, tu universo, siendo la amada musa el sol de tus días y la luna de tus noches. Vendrá la huída de musa que es inevitable, traerá con ello noches de desvelo, en las que tras el duelo, surgirán nuevas y dolorosas creaciones. Con las musas no hay término medio, se disfruta y se sufre sin tibiezas. Pero cuando no se tiene, te quedas embobado esperando a que no tarde mucho en llegar.

Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto:   Ana Manotas Cascos


viernes, 6 de enero de 2012

LAS ABARCAS DESIERTAS


Mi deseo es que ningún niño se haya quedado sin un regalo el día de
Reyes, pero nunca viene mal recordar estos versos. Feliz día de Reyes.

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.


Miguel Hernandez