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viernes, 20 de mayo de 2016

El tiempo que se aleja


“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”

“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”

“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,  de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.”

“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”

“A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?

“Hay que plantearse muy seriamente
A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO.
Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más
tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas
que más tiempo consumen en la vida de la gente.”
ELOGIO DE LA LENTITUD de Carl Honoré

(Ramón Pruneda, me ha comentado que podía ponerla en color, aquí la tienes Ramón, espero que te guste).








viernes, 13 de mayo de 2016

De espaldas a la realidad



¿Cuánto sufrimiento puede infligir un ser humano a los demás antes de dejar de ser humano él mismo y convertirse en un monstruo? Libro: PERSONA Erik Axl Sund



Europa está llena de niños refugiados clandestinos y por todas partes había chavales que llegaban y desaparecían sin que nadie supiera adónde habían ido a parar. Y aunque se supiera, nadie movía un dedo.

En el fondo no eran más que niños.

Libro PERSONA Erik Axl Sund


viernes, 6 de mayo de 2016

El resplandor


"La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama. Este quisiera sufrir frente al calefactor, y aquél cree que mejoraría junto a la ventana".

Charles Baudelaire




martes, 3 de mayo de 2016

La luz del atardecer


"Por muy alto que sea un árbol, sus hojas siempre caen hacia la raíz"

Anónimo


martes, 26 de abril de 2016


 "Fresca como las pálidas hojas húmedas de los lirios del valle al alba yace ella junto a mí"
Ezra Pound





lunes, 11 de abril de 2016

Cuidado de transpasar la linea amarilla (Serie metro)


Cuídate del asesino que te empuja cuando nadie lo ve, o confundido entre la gente. Esta leyenda urbana sigue tan presente, ¿te acuerdas de unos tipos  que empujaron a un estudiante en Madrid? La recomendación, quédate detrás de la línea amarilla.

Leyendas del metro.





martes, 29 de marzo de 2016

El lavadero de Trujillo


Corresponde al último tercio del siglo XIX y se caracteriza por su singularidad arquitectónica a base de ladrillo y piedra, mediante el juego de arcos de medio punto de ladrillo sobre pilares y pretiles de cantería.

El lavadero, de titularidad pública, era utilizado antiguamente por los vecinos de Trujillo y de las pedanías de Huertas de Ánimas y Belén. Tiene una superficie de más de 700 metros cuadrados. En el año 2007 el Consistorio llevó a cabo obras de recuperación del mismo.
Las lavanderas eran las profesionales especializadas en el lavado de la ropa, siendo uno de los oficios más duros, dentro de los que se prestaban a los hoteles y veraneantes, por personas del exterior tal era el caso del Hotel “El Cubano” de Trujillo, lugar en el que tuvieron fama las lavanderas y que en ocasiones se simultaneaban con labores de planchado.
A finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, adquirió importancia el Lavadero de Trujillo. La limpieza de las ropas se llevaba a cabo en los márgenes de cantería del citado Lavadero. Las lavanderas, de bruces sobre las lanchas de piedras, realizaban el trabajo siempre penoso.
Un avance importante supuso la construcción de especies de cobertizos o bancos sobre las corrientes de agua, en cuyo interior se colocaron una especie de bancos o cajones, donde las mujeres podían acomodarse, preservándose de la humedad, disponiendo de una piedra, que en su parte inferior entraba en el agua y sobre la que podían jabonar, restregar y golpear la ropa.
En este lavadero de Trujillo se alineaban un número variable de puestos de trabajo individuales, constituidos básicamente, por una piedra inclinada, sobre la que las mujeres llevaban a cabo su tarea.
Las tareas básicas del lavado consistían en "enjabonar la ropa con pastillas de Chimbo o Lagarto", poner a remojo, dejar reposar, quitar manchas restregando si las hubiera y aclarar con agua a mano o golpeando sobre la piedra.
La siguiente operación, tras preparar en un barreño una mezcla de agua y lejía, era la inmersión en la misma de la ropa, "dejándola un buen rato", si bien, en el caso de las sábanas de hilo, no podía utilizarse lejía, aunque sí el jabón. Tras un nuevo aclarado, se volvía a meter la ropa en una mezcla de agua y añil, para acabar retorciéndola hasta quitarle toda el agua posible.
Aunque, para el secado, lo habitual era extenderla al sol sobre la hierba o las zarzas. Tras el estirado y su doblado, se colocaba en una cesta de mimbre o castaño, procediéndose de nuevo a su recuento y entrega.

El lavadero de Trujillo adquiere aún más importancia por estar ubicado en un complejo yacimiento arqueológico en la zona: un altar rupestre, también llamados peñas sacras, lagareto, un molino del siglo XVIII y una torre defensiva musulmana.
José Antonio Ramos Rubio
Cronista Oficial de Trujillo.Académico Correspondiente de la RAExt.









domingo, 13 de marzo de 2016

PUESTA DE SOL EN LA SERENA


En la línea débil de aquel valle perdido

el sol se queda suspendido un momento.

Y ya sin fuerzas parece que regala

la ingravidez a aquél que lo contempla:

Ya somos luz desnuda sin temores ni cuerpo.


Pablo Guerrero (Tiempo que espera)


martes, 8 de marzo de 2016

Soñando con un mundo mejor


A veces olvidamos cosas tan básicas como estas…

Bolsas con comida son lanzadas al mar por un helicóptero. Abajo esperan decenas de personas desesperadas cuyas figuras demuestran que no han comido hace días. Los que logren dar con una y regresar con vida al barco que los aloja hace semanas, tendrán la suerte de poder comer un poco y darle el resto a su familia.
Texto: José Pablo Harz 


viernes, 26 de febrero de 2016

Fantasma demasiado humano


No soy el del espejo
por parecido que veas
sólo un fantasma de lejos
que se acerca a la realidad fea.

Texto: Pedro Maximiano.






martes, 16 de febrero de 2016

La espera


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso (cuento "El dinosaurio)