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viernes, 24 de octubre de 2014

La casa de las vidas perdidas


El relato nos mantuvo escuchando sin aliento junto al fuego, pero además de la obvia observación de que era horrible, como tiene que serlo una historia contada en una vieja casa el día de Nochebuena, no recuerdo que se hiciese ningún otro comentario hasta que alguien afirmó que era el único caso que conocía en que un fantasma de esa condición se hubiera presentado ante un niño.

El caso, debo mencionar, consistía en una aparición en una casa tan vieja como la que nos había reunido en aquella ocasión -una aparición espantosa- a un niño pequeño que dormía en la habitación con su madre y que despertó lleno de terror.
Su madre no pudo disipar sus temores para que volviera a dormirse, sino que se encontró con la misma visión que había aterrorizado a su hijo.........................

 Henry James - Otra Vuelta De Tuerca




jueves, 16 de octubre de 2014

El movimiento del bosque

Nikon D800. F: 7,1-1,15 seg. ISO 100
(Perdonar por no visitar vuestros blogs, con la frecuencia que me gustaría. Un abrazo )


Allí estaban de nuevo los bosques de robles, en las laderas los chopos orgullosos, afilándose, verdes. En grupos, y, no obstante, cada uno de ellos respirando su soberbia soledad, como los mismos hombres. Aquellos hombres de Artámila.

Ana María Matute

















Nikon D800. F 16-1,6 seg. ISO 100

jueves, 9 de octubre de 2014

El tiempo de la música


     

           Lo que es la piedra para el escultor es el tiempo para el músico. Cada vez que se levanta para tocar, el músico se enfrenta con su pedazo de tiempo sin esculpir. Sobre este vacío aparentemente sin contornos tiende, quizás, un arco de violín, que es una herramienta para tallar o dar forma al tiempo... O, digamos, para descubrir o liberar las formas latentes en ese momento único del tiempo.

Stephen Nachmanovitch



martes, 30 de septiembre de 2014

Juegos de niños

Para mi amigo Jesús Alvarez, que aún sigue teniendo en corazón de un niño y la mente limpia.

El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.
Oscar Wilde


Hay niños jugando en la calle que podrían resolver algunos de mis problemas clave en física, debido a que ellos tienen formas de percepción sensitiva que perdí hace mucho tiempo.
Robert Oppenheimer

sábado, 20 de septiembre de 2014

El guardián de la picota

   
       La picota en algunos pueblos de Extremadura, es la reunión de hombres ya jubilados, que se juntan para hablar de sus cosas.

"Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena".

Ingmar Bergman


jueves, 11 de septiembre de 2014

Amor incondicional


Esta foto es un homenaje a mis padre, al amor y respeto que se han tenido siempre.
Son las manos de mis padres, mi padre falleció este año, el día 11 de marzo,  después de pasarlo muy mal, con una enfermedad tan terrible como el  alzheimer. Siempre tenía frías las manos y siempre le decía a mi madre que se las calentara. Es un homenaje al amor de casi 60 años que se han tenido y tras la muerte de mi padre aún sigue ahí. Ese amor hace que la vida   merezca la pena. Os quiero a los dos.
Papa, jamás te olvidaremos.


sábado, 30 de agosto de 2014

Después de la tormenta.



      Para cuando amaina el temporal, nada queda igual que antes. Al mirar por primera vez tras la tormenta, te sientes aturdido y confuso, hueles el aire viciado, un olor que no habías conocido hasta ese día. Caminas por los mismos lugares que antes has transitado desde tus primeros pasos y todo te resulta extraño, una clase de extrañeza no sentida hasta ese día. Los paisajes parecen viejos, pero conocidos. Todo lo llena una ausencia, un pleno silencio, donde no se escucha ni el sonido del viento que suave mece los matorrales y los jirones de ropa. Sientes una mano en tu hombro que se ha posado con suavidad, das media vuelta y ves a una mujer anciana, delgada que te habla con la alegría de un chica joven y tiene un brillo en los ojos impropios de la edad que aparenta.

-sed, bienvenido a mi mundo, espero te sea grato.


Creo que es un sueño y deseo salir mientras sigo los gráciles pasos de esta anciana. Después de una tormenta, nada queda igual, lo viejo deja paso a lo nuevo. Dejo atrás el dolor, la pesadumbre, la vida apegada a la tierra y empiezo una nueva vida, la que me ha traído la lluvia incesante y el rayo. Ella me guía.


Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto:  Ana Manotas Cascos



miércoles, 20 de agosto de 2014

Preludio en Yemayá


        Cuántas veces no habrán mirado los ojos de los hombres de campo a las nubes del cielo, y no buscando caprichosas formas, que también algunas veces, si no deseando o temiendo la descarga de agua, esperanza y miedo conviven en el corazón de quien vive del campo ante la ausencia o demasiada presencia del agua. El agua es vida y muerte también, pero la vida e historia de la humanidad circula en torno a ella. A ella y sus caminos que son arroyos,ríos, lagos, mares u océanos, o tal vez un charco. La diosa Yemayá nació en África, es diosa de la fertilidad y el agua para los yoruba, el agua es fertilidad y vida, los hombres de campo en perpetuo contacto con la naturaleza lo saben bien sea en Extremadura o en África o América, a las orillas de río Tajo, del río Ogún o en las cálidas aguas del mar Caribe, donde Yemayá está cerca de sus hijos arrancados de África, ahora mestizos en nuevas tierras. Todos de algún modo somos mestizos y trashumantes, y la búsqueda del agua nos ha ayudado en parte a ello. Esos ganaderos trashumantes que dieron nombre a Extremadura, al otro extremo del Duero, de nuevo un río y de nuevo el agua,Yemayá siempre está cerca.


Texto: Pedro Maximiano Cascos






martes, 12 de agosto de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

Tormenta de verano


Abel se quería aliviar de una pesada carga, y paseaba por las playas solitarias en esos días oscuros en los que las nubes vienen con aguaceros y las tormentas remueven los cielos. Contaba las huellas que iba dejando atrás, cuando llevaba unas pocas las borraba con sus manos y pensaba en lo fácil que resultaba. Años atrás Abel había matado a su hermano, enterrando con ello a sus padres en vida. Una temporada en la cárcel, más bien larga que no corta y desde una vida que carece de vida, tan sólo un discurrir de los días por inercia, porque no queda más remedio. Escucha el sonido del trueno y se reabren sus heridas, enquistadas en algún lugar de la memoria. Todo le parece un sueño que no puede ser soñado, estar en un lugar donde nunca tenía que haber viajado. Aquel odio que le trajo la ceguera homicida, ese mismo odio que llegó como una tormenta de verano con virulencia y destrucción. Abel sigue caminando, despacio, ahora no le quedan ganas de borrar sus huellas.
Texto: Pedro Maximiano Cascos






sábado, 26 de julio de 2014

Ni perro que ladre, ni flauta que desafine



    Cualquier esquina de una ciudad puede ser válida para improvisar un teatrillo. Un perro y una flauta, unos sólidos acompañantes con los que se pretende distraer al personal que camina en su quehacer diario. Nunca falta quien mira con desagrado y se aparta con corrección temeroso de algún contagio. Ni el señor de buena presencia que con sólo una mirada enjuicia cuanto ve. La gorrilla en el suelo sigue hambrienta, escasas migajas en su buche, el perro no duerme pero lo parece, ya no ladra, ni menea el rabo, la flauta insensible a la boca y a los dedos de quien la toca, desafina, cansada de no ir a ninguna parte. A cada cual nuestro perro no nos ladra, nuestra flauta desafina.


Texto: Pedro Maximiano