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sábado, 30 de agosto de 2014

Después de la tormenta.



      Para cuando amaina el temporal, nada queda igual que antes. Al mirar por primera vez tras la tormenta, te sientes aturdido y confuso, hueles el aire viciado, un olor que no habías conocido hasta ese día. Caminas por los mismos lugares que antes has transitado desde tus primeros pasos y todo te resulta extraño, una clase de extrañeza no sentida hasta ese día. Los paisajes parecen viejos, pero conocidos. Todo lo llena una ausencia, un pleno silencio, donde no se escucha ni el sonido del viento que suave mece los matorrales y los jirones de ropa. Sientes una mano en tu hombro que se ha posado con suavidad, das media vuelta y ves a una mujer anciana, delgada que te habla con la alegría de un chica joven y tiene un brillo en los ojos impropios de la edad que aparenta.

-sed, bienvenido a mi mundo, espero te sea grato.


Creo que es un sueño y deseo salir mientras sigo los gráciles pasos de esta anciana. Después de una tormenta, nada queda igual, lo viejo deja paso a lo nuevo. Dejo atrás el dolor, la pesadumbre, la vida apegada a la tierra y empiezo una nueva vida, la que me ha traído la lluvia incesante y el rayo. Ella me guía.


Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto:  Ana Manotas Cascos



miércoles, 20 de agosto de 2014

Preludio en Yemayá


        Cuántas veces no habrán mirado los ojos de los hombres de campo a las nubes del cielo, y no buscando caprichosas formas, que también algunas veces, si no deseando o temiendo la descarga de agua, esperanza y miedo conviven en el corazón de quien vive del campo ante la ausencia o demasiada presencia del agua. El agua es vida y muerte también, pero la vida e historia de la humanidad circula en torno a ella. A ella y sus caminos que son arroyos,ríos, lagos, mares u océanos, o tal vez un charco. La diosa Yemayá nació en África, es diosa de la fertilidad y el agua para los yoruba, el agua es fertilidad y vida, los hombres de campo en perpetuo contacto con la naturaleza lo saben bien sea en Extremadura o en África o América, a las orillas de río Tajo, del río Ogún o en las cálidas aguas del mar Caribe, donde Yemayá está cerca de sus hijos arrancados de África, ahora mestizos en nuevas tierras. Todos de algún modo somos mestizos y trashumantes, y la búsqueda del agua nos ha ayudado en parte a ello. Esos ganaderos trashumantes que dieron nombre a Extremadura, al otro extremo del Duero, de nuevo un río y de nuevo el agua,Yemayá siempre está cerca.


Texto: Pedro Maximiano Cascos






martes, 12 de agosto de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

Tormenta de verano


Abel se quería aliviar de una pesada carga, y paseaba por las playas solitarias en esos días oscuros en los que las nubes vienen con aguaceros y las tormentas remueven los cielos. Contaba las huellas que iba dejando atrás, cuando llevaba unas pocas las borraba con sus manos y pensaba en lo fácil que resultaba. Años atrás Abel había matado a su hermano, enterrando con ello a sus padres en vida. Una temporada en la cárcel, más bien larga que no corta y desde una vida que carece de vida, tan sólo un discurrir de los días por inercia, porque no queda más remedio. Escucha el sonido del trueno y se reabren sus heridas, enquistadas en algún lugar de la memoria. Todo le parece un sueño que no puede ser soñado, estar en un lugar donde nunca tenía que haber viajado. Aquel odio que le trajo la ceguera homicida, ese mismo odio que llegó como una tormenta de verano con virulencia y destrucción. Abel sigue caminando, despacio, ahora no le quedan ganas de borrar sus huellas.
Texto: Pedro Maximiano Cascos






sábado, 26 de julio de 2014

Ni perro que ladre, ni flauta que desafine



    Cualquier esquina de una ciudad puede ser válida para improvisar un teatrillo. Un perro y una flauta, unos sólidos acompañantes con los que se pretende distraer al personal que camina en su quehacer diario. Nunca falta quien mira con desagrado y se aparta con corrección temeroso de algún contagio. Ni el señor de buena presencia que con sólo una mirada enjuicia cuanto ve. La gorrilla en el suelo sigue hambrienta, escasas migajas en su buche, el perro no duerme pero lo parece, ya no ladra, ni menea el rabo, la flauta insensible a la boca y a los dedos de quien la toca, desafina, cansada de no ir a ninguna parte. A cada cual nuestro perro no nos ladra, nuestra flauta desafina.


Texto: Pedro Maximiano


martes, 15 de julio de 2014

Agua, ¿dónde vas?


Agua, ¿dónde vas?
Riendo voy por el río
a las orillas del mar.
Mar, ¿a dónde vas?
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.
Chopo, y tú ¿qué harás?
No quiero decirte nada
yo… ¡temblar!
¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río, por el mar?
¡Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están!

-Autor: Federico García Lorca




viernes, 4 de julio de 2014

El limpiabotas que quiso ser torero


   
    Se llega con un sueño a un nuevo lugar, con la ilusión primeriza que da lo desconocido. Pero como nos gusta fastidiarnos, con el primer paso llega la primera zancadilla y se deshace un cachito de sueño, de esos sueños prendidos con alfileres en nuestros anhelos, palacios de papel para príncipes que mendigan. Eso mismo le pasó a este limpiabotas, una bellísima persona como se diría que se afea entre la mugre del trajín diario. Después al llegar a su hogar, una habitación en una tradicional pero anquilosada pensión de Malasaña, se limpia y se acicala. Cuando llega el mes de Mayo, por sus interiores vuelve a ser el torero que quiso ser, y vestido para la ocasión improvisa con su imaginación un ruedo en su cuarto, de rodillas a puerta gayola espera al primero de la tarde, la gente enmudece y a él se le hace un nudo en la garganta, por ese toro que no tiene nombre que sale como un vendaval, por ese quiero y no puedo, por el pulso que ganó el destino sin despeinarse, pero el limpiabotas sigue de rodillas esperando lo que venga, con su cabeza alta y esperando los aplausos, y si estos no vienen, tampoco no importa, me basta el pan que me dan mis manos, piensa para sí, aunque el nudo de la garganta siga bien anudado.

Texto: Pedro Maximiano Cascos



jueves, 26 de junio de 2014

ALUMBRAMIENTO

Primero abrí los ojos para deslumbrarme
de luces blancas como leche reciente,
de luces blancas como nieve herida.

Después cerré los ojos para ver si existe
un sol dentro de mí que deslumbrara
inundándolo todo de agua viva.

Acaso así volverán a ser nuevas
todas las horas de mis pensamientos,
todas las estaciones de mis días

Pablo Guerrero (Tiempo que espera)


jueves, 19 de junio de 2014

Por tierras extremeñas


Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Jose Luis Borges

Esta entrada se la quiero dedicar a mi amigo Gabino Cisneros, se que es uno de los sitios donde le gusta perderse.





domingo, 15 de junio de 2014

Cumbres borrascosas

- ¡Ojalá sea tan suave su despertar en el otro mundo! - ¡Ojala despierte en tormento! Sí, ha mentido hasta el final, Catalina Earnshaw, ¡Quiera dios que no descanses mientras yo viva! ¡Dijiste que te maté! ¡Pues sígueme! Si las víctimas persiguen a sus asesinos, ¡Sígueme! Si hay espíritus que andan errantes por el mundo, quédate siempre conmigo, toma cualquier forma, ¡Vuleveme loco! ¡Pero porfavor!, no me dejes en este abismo en donde no puedo hallarte. ¡Oh dios mío! ¡¿Cómo decírtelo?! ¡Yo no puedo vivir sin mi vida! no, ¡Yo no puedo vivir sin mi alma!

"Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo entero se convertiría en un desconocido totalmente extraño para mí." Heahtcliff.

Juntos, no tenían miedo de nada. Desafiarían al Demonio y a todas sus legiones. ¿Y el precio? Tres tumbas, cerca de un muro donde el cementerio se une al páramo abierto. Una generación perdida y desaparecida. Edgar, Cathy, Heathcliff. Descansando profundamente en esa tierra tranquila. Aunque los campesinos
juran sobre la Biblia qué Él sigue vagando por el páramo.

Cumbres Borrascosas (Emily Brontë)





martes, 10 de junio de 2014

El cielo no esta lejano del mar


"Hay un espectáculo más grande que el del mar, y es el del cielo; hay un espectáculo más grande que el del cielo, y es lo interior del alma".
 Victor Hugo.