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viernes, 14 de junio de 2013

Anoche soñé...


      La última noche había soñado que salía de casa, sin que nadie lo viera. Era noche de verano, con un calor plomizo, y sin darse cuenta caminaba cerca de la aguas del Guadiana. Alzó la mirada y allí estaba, arriba del cerro, el castillo que parecía nuevo como si lo hubiesen reparado. Ahora caminaba por el puente romano, todo el pueblo de Medellín estaba en silencio y el calor de la noche se mantenía con firmeza. En el castillo se parecía oír un murmullo, similar al agua del río Guadiana en la quietud de la noche. Alguien estaba detrás de él y no se había dado cuenta, se giró y vio a una persona, no sabría decir si hombre o mujer. No tuvo miedo. Esta persona tomó su mano y sin saber por donde, apareció en un pasillo donde fue´recibido por familiares y amigos a los que hacía años no veía. 
-¿Me están esperando?
En ese momento despertó y salió a la calle a pasear por el puente romano, lo cruzó rápido sin mirar al castillo y nadie en su camino.
Texto: Pedro Maximiliano Cascos
Fotos: Ana Manotas Cascos


jueves, 30 de mayo de 2013

IV Semana Europea de Geoparques


Geoparque Villuercas Ibores Jara en la Blogosfera




        No sólo de pan vive el hombre, también se necesita alimento para los ojos, por donde entra la belleza que nos reconcilia cuando la rutina de la vida diaria con sus prisas y yugos no nos da respiro, dejándonos sin aliento. !!Paren!!, tómense su tiempo. Somos animales estéticos necesitados de contemplar belleza, además del aire puro. Tanto de belleza como de aire puro andan sobradas las comarcas naturales de Los Ibores, Las Villuercas y La Jara, que conforman este geoparque enclavado en nuestra piel de toro, alejado del turismo y por tanto más propicio para el verdadero disfrute que lleva consigo el reconciliarte con la vida.

Texto: Pedro Maximiano Cascos
Fotos: Ana Manotas Cascos

La tierra Media

Las bailarinas






domingo, 5 de mayo de 2013

viernes, 19 de abril de 2013

BUSCANDO DIVERSIÓN



¿Qué puede hacer un hombre solo en Madrid?, un día de diario, con persistente llovizna y varios billetes en la cartera. De momento sacar un euro, acercarse al kiosko más cercano y hacerse con un ejemplar de la Guía del ocio, llamada por muchos  guía del vicio. Madrid, ciudad de agitada vida  nocturna, atractiva seductora para la gente joven, no lo es tanto, cuando se sobrepasan ciertas edades y el cuerpo no acompaña a los deseos, a los deseos febriles de la juventud les ha bajado la temperatura y se ha serenado. Cines,teatros, restaurantes, bares, cursos y talleres de lo más variado, ofertas de lo más canalla( locales de intercambio, chicas y chicos de compañía), Don Dinero sigue siendo poderoso caballero nunca se ha de su pedestal, al igual que las personas no nos hemos bajado de la estupidez. El hombre solitario se guarda la guía en un amplio bolsillo de su chaqueta y busca refugio de la lluvia y distracción para su mente en un cercano cine de la calle Montera. No le gusta la película, sólo entiende el final. Sale a la calle, ha dejado de llover y una chica de las que pasean mucho tiempo por Montera pregunta por su nombre. Responde con un nombre falso, la chica lo sabe y dice "Me caes bien, luego hablamos de precio".


Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto:   Ana Manotas Cascos

viernes, 15 de marzo de 2013

El duende providencial


 
     Quería dedicar la entrada a nuestro amigo Jesús Chueca, por su simpatía, por su buen humor y porqué siempre me hace reír.


     A veces cuando lo que entendemos por suerte nos da la espalda, a la providencia nos topamos de frente, eso sí disfrazada para que no la reconozcamos. Jesús Chueca, viajaba al volante de su coche, era un día de primavera de tiempo cambiante y él se afanaba en cumplir con su ajustada agenda de clientes en el tiempo adecuado, miraba de reojo de vez en cuando su reloj de pulsera y pensaba que iba a ser un día agitado.  A su lado, llevaba siempre bien resguardada en su bolsa, a su fiel cámara, juntos Jesús y la cámara, como Quijote y Sancho campaban por España, no desfaciendo entuertos, pero si haciendo fotos, en busca de cazar la luz. Aquel era perfecto para hacer fotos, pero el trabajo apremia. De repente el coche se para, Jesús se para en la cuneta, echa un vistazo al motor y no ve nada raro, pero el coche no arranca, da a la llave, acelera con suavidad y nada. Vienen a su memoria las historias de duendes que escuchó en la infancia, ríe para sí, se tranquiliza y saca su cámara. Por unos instantes se olvida del trabajo, se siente más Quijote, mira, encuadra y dispara, es feliz, se siente satisfecho, el aire del exterior le ha sentado bien, es un día muy agradable. Vuelve a ver el motor, todo igual nada extraño. Sube al coche y mueve la llave, el coche arranca, parece que hasta con un sonido diferente. 

-Benditos duendes. Dice para si Jesús.



Texto: Pedro Maximiano Cascos
Foto:   Ana Manotas Cascos