El día del Juicio Final, Dios juzga a todos y a cada uno de los hombres.
Cuando llama a Manuel Cruz, le dice:
-Hombre de poca fe. No creíste en mí, Por eso no estarás en el Paraíso.
- Oh Señor -contesta Cruz-, es verdad que mi fe no ha sido mucha. Nunca he creído en Vos, pero siempre te he imaginado.
Tras escucharlo, Dios responde:
- Bien, hijo mío, entrarás en el cielo; mas no tendrás nunca la certeza de hallarte en él.
Gabriel Cristián Taboada
