Cuántas veces no habrán mirado los ojos de los hombres de campo a las nubes del cielo, y no buscando caprichosas formas, que también algunas veces, si no deseando o temiendo la descarga de agua, esperanza y miedo conviven en el corazón de quien vive del campo ante la ausencia o demasiada presencia del agua. El agua es vida y muerte también, pero la vida e historia de la humanidad circula en torno a ella. A ella y sus caminos que son arroyos,ríos, lagos, mares u océanos, o tal vez un charco. La diosa Yemayá nació en África, es diosa de la fertilidad y el agua para los yoruba, el agua es fertilidad y vida, los hombres de campo en perpetuo contacto con la naturaleza lo saben bien sea en Extremadura o en África o América, a las orillas de río Tajo, del río Ogún o en las cálidas aguas del mar Caribe, donde Yemayá está cerca de sus hijos arrancados de África, ahora mestizos en nuevas tierras. Todos de algún modo somos mestizos y trashumantes, y la búsqueda del agua nos ha ayudado en parte a ello. Esos ganaderos trashumantes que dieron nombre a Extremadura, al otro extremo del Duero, de nuevo un río y de nuevo el agua,Yemayá siempre está cerca.
Texto: Pedro Maximiano Cascos