Pero los peores monstruos eran los que hacían nido. Los que se te metían dentro y montaban ahí su hogar. Los que no podías identificar, los que no podías ver.
Guy de Maupassant decía que nuestra memoria devuelve la vida a los que ya no la tienen. Y es cierto. Por eso va la gente a los cementerios. Para sentir que los muertos no se han ido del todo.
Del libro "La vida cuando era nuestras" Marian Izaguirre.