La calle asciende despacio, como si también ella respirara. La piedra húmeda conserva el eco de pasos antiguos, y los balcones —abiertos al cielo claro de Extremadura— vigilan el ir y venir de la mañana. En Trujillo, el tiempo no se detiene: simplemente aprende a caminar más lento.
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Una bonita imagen urbana. Me gusta ver reflejado en una imagen el dia a dia de la gente y sus calles.
ResponderEliminarUn abrazo, Ana.
Una imagen magnífica reflejando el dia a dia de esa preciosa calle empedrada.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ana
Bonita luz y magnífico espacio para pararse e ir más lento.
ResponderEliminarAferradetes, Ana!
Trujillo, un lugar en el que de verdad el tiempo no pasa con prisa, con descuido sino que se detiene y nos hace pararnos para disfrutar de ese otro tempo.
ResponderEliminarAbrazo
Muy buena escena callejera, Ana, nos cuenta el devenir diario.
ResponderEliminarSaludos.
Trujillo es una bella ciudad y pasear por sus calles un placer. Una bella fotografía que hace honor la ciudad.
ResponderEliminarUn abrazo.
Una calle viva, activa y reflejando el pulso cotidiana de la ciudad. Buen trabajo, Ana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Preciosa fotografía de una calle con mucha vida. Besos.
ResponderEliminarUna bella escena de vida cotidiana en la calle.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Una fotografía fascinante ,abrazo .
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